Educar liberando la imaginación: Entrevista con Carlos Delgado Flores y Víctor Guédez

Educar liberando la imaginación: Entrevista con Carlos Delgado Flores y Víctor Guédez

 

Texto de Marialejandra Díaz V. 

Años atrás, en Caracas estaba uno de los museos más importantes del mundo, para algunos, el más importante de América Latina.

Recientemente abediciones presentó El MACCSI Un museo diferente obra que contiene dos ensayos que relatan la época en la que el Museo de Arte Contemporáneo Sofía Ímber (MACCSI) fue dirigido por su creadora, con quien compartió nombre. El primero de los textos del libro es el de la profesora María Luz Cárdenas, experta en curaduría y gerencia de instituciones museísticas, y el segundo de Carlos Delgado Flores, periodista, investigador y profesor universitario. 

Adicionalmente, la publicación cuenta con un prólogo del profesor Víctor Guédez, quien ha sido miembro de las juntas directivas de diferentes instituciones culturales de renombre. 

En fechas cercanas a la de la presentación del libro, tuve la oportunidad de conversar con el profesor Víctor Guédez y el profesor Carlos Delgado Flores, cuyos aportes permitieron que El MACCSI Un museo diferente sirva como prueba de la época brillante en Venezuela en la que la cultura lo era todo. 

 

 

Una de las frases que se resalta en la obra es lo que solía decir Sofía Ímber: “Cultura es todo” ¿Qué es lo que estas palabras significan para usted?

Prof. Carlos Delgado Flores: Para Sofía todo el periodismo era cultural y también era político. Ambas cosas. El periodismo da cuenta de la situación humana y del pensamiento humano. Sofía empezó levantando historias de vida de pacientes del servicio de psicología infantil que llevaba el Dr. García Arocha, de allí pasó al periodismo. O sea que a Sofía siempre le interesó saber qué pensaba la gente, qué sentía, qué vivía… Esa curiosidad lo lleva a uno al periodismo, y ella (Sofía Ímber) pretendía que todo lo que se hacía era cultural, porque al final todo eso va a construir la trama de significaciones donde vivimos.

Prof. Víctor Guédez: La cultura tiene muchísimas acepciones. La más elemental es la que se asocia con la vida del cultivo. Todo lo que se cultiva es cultura. A mí particularmente me gusta mucho una definición de Ortega y Gasset, en la que dice que la cultura es la capacidad de preguntar y de responder, y uno puede perfectamente derivar de ahí que hay culturas que tienen más preguntas que respuestas, culturas con más respuestas que preguntas y otras con la misma cantidad de respuestas y preguntas. Entonces, uno podría decir que cuando una cultura tiene más respuestas que preguntas es prepotente, impositiva, y cuando tiene menos respuestas que preguntas, es una cultura que está en proceso de elaboración. Sofía era un poco de cada una de estas versiones de cultura. Porque Sofía era una mujer que se cultivaba, se preguntaba y se respondía. Sofía era una mujer que pensaba, sentía y hacía en función de lo que era el acto creativo y estético, y todo eso conformaba su vida. Y cuando ella hacía esa afirmación ciertamente replicaba la vocación y la sensibilidad de su sentimiento.

 

La cultura del trabajo establecida por Sofía Ímber fue un pilar importantísimo para convertir al museo en el más importante de América Latina durante su época. Trabajar allí era un compromiso con la excelencia. Para usted ¿Cuáles son los valores que resumen este principio? 

Prof. Carlos Delgado: Dar. La primera palabra es dar. Nadie da lo que no tiene para dar. Para dar hay que tener. No era una exigencia por la exigencia. No era una tiranía. Era un reto constante, porque Sofía partía desde el principio de que cada cabeza es un mundo, pero para poder dar hay que tener. Y ese tener es tenerse, conocerse, trabajarse. En la medida en que se trabaja y se conoce, se crea. Sofía no concebía su trabajo como trabajo, sino como obra. Era una manifestación personal. Hay una diferencia sustancial entre un trabajo y una obra, la obra va más allá de lo que se entrega. La obra es para construir equipos que la perpetúen en la misma medida en que van avanzando en el tiempo. A las obras las lleva una visión. A los trabajos también, pero entre el trabajo regular y la obra media el propósito. Una fábrica, una industria, un servicio, una universidad, pueden tener una visión, pero si sus equipos tienen propósito, tienes una obra.

 

El museo era muchísimo más que un museo. Fue dirigido como un periódico, tenía un fuerte carácter comunicativo y educativo, se acercaba al público para hablarle y escucharlo, para algunos incluso era un hogar. Todas estas perspectivas con las que se identificaba el museo, eran a su vez cualidades de la misma Sofía Ímber, ¿Cuál (o cuáles) de ellas cree que es la que hoy en día más se necesita en Venezuela?

Prof. Carlos Delgado: Hace falta que te escuchen, hace falta que compartan contigo y hace falta guía para afinar las intuiciones. Todo el mundo tiene intuiciones, pero no todo el mundo tiene la capacidad de conectar. Nos falta mucho diálogo, y el museo era principalmente eso: un espacio de diálogo. Que el museo fuera gerenciado como un periódico surgía de la idea de concebir al museo como un medio de comunicación, es una intuición que nace del estilo de vida y trabajo de Sofía. Sofía entendía el periodismo como un oficio intelectual, como una manera de construir ciudadanía, de mejorar la condición de vida.

Prof. Víctor Guédez: Sofía era una mujer de una sinceridad absoluta. Sofía estaba en todo lo que hacía y vivía todo lo que lograba, y todo eso en función del desafío de aprovechar oportunidades para mejorar institucionalmente su organización y para aportar valor al país. Sofía le prestaba más atención al cuidado del museo que a la protección del museo. Porque cuando tú cuidas algo, lo haces desde adentro y para adentro, mientras que cuando proteges algo lo haces desde afuera y para afuera. La diferencia entre cuidar y proteger es tan significativa que uno se pone a hacer las transferencias al mundo de la democracia y la democracia hoy en día está fracasando porque queremos protegerla desde afuera y no hemos sido capaces de cuidarla desde adentro.

 

Acerca de la educación y aprendizaje a través del arte ¿Cómo funcionaron en el museo? ¿Cómo se concretó esa participación del público con el museo? 

Prof. Carlos Delgado: Sofía le tenía horror a lo didáctico, porque lo didáctico se reduce el sentido a una sola vía, y te vas a conformar con cumplir los objetivos que te trazaste dentro de una ruta educativa si la vuelves didáctica. Si tú construyes la ruta de la misma forma en la que se escribe un texto periodístico, que es divulgando lo que no se sabe para que te entiendan, tú estás haciendo un trabajo de traducción, de cambio de léxico, de uno metalingüístico al público común. Así lo vuelves sentido común. Ese ejercicio se lo llevó Sofía para el museo. El museo no era un monumento, no tenía entradas ni salidas establecidas, era espacio puro. Como no es un monumento que hay que preservar ni hay que señalizar, el servicio se construía de manera dialógica. Las obras eran teatralizadas, dispuestas en el espacio, y la gente entraba y las recorría. Podías tomar una visita guiada o hacerlo libre. La misión del museo, si la miramos desde una perspectiva de las políticas culturales, era pedagogía del gusto. El trabajo del museo era educar la mirada, pero educarla liberando la imaginación. Y ahí está su mejor contribución.

 

En la misma línea de la pregunta anterior, el MACCSIBUS ¿Cómo surgió la idea? 

Prof. Carlos Delgado Flores: Nace de una intuición de Sofía, que tenía muy claro el concepto de innovación. Sofía había viajado, viajaba a Estados Unidos, Inglaterra, Francia… veía, pensaba si se podía adaptar, hacía la prueba, si la prueba funcionaba la desarrollaba como servicio y la incorporaba. Sofía una vez pensó en hacer visitas guiadas tipo audiolibro, ofrecer visitas guiadas con audífonos. Ahora lo vemos así, pero en los 90 era un dispositivo que había que crear. Con el MACCSIBUS pasó igual. Ella lo vio y dijo: esto es perfecto para profundizar el trabajo educativo del museo y hacerlo llegar a las comunidades. Y se habilitó un autobús con diapositivas y proyector, afiches… de modo tal que eran clases de temas que tenían que ver con la percepción, la cultura visual, llevado a comunidades remotas: barrios, campos… El MACCSIBUS recorrió varias veces el país. Cuando yo estuve (1997-2001) se dieron unas treinta giras del MACCSIBUS.

 

Y de las épocas que atravesó el museo, las distintas obras que se presentaron o las actividades realizadas, ¿Cuál es la que recuerda con más cariño o cuál es su recuerdo más memorable?

Prof. Carlos Delgado Flores: De las muchas cosas que vi, una que me impresionó muchísimo fue una visita de sordociegos. Era impresionante verlos disfrutar la experiencia y comunicarse entre ellos. También recuerdo que en el 2000, con la cumbre de la OPEP, hubo cinco exposiciones montadas, construidas desde la inexperiencia de los gestores.

 

Lo interesante acerca del MACCSI, tras leer y escuchar sobre él, es que da la impresión de que nada era imposible. El museo era un gigante capaz de superar cualquier obstáculo exitosamente. Podría decirse que esto fue gracias al compromiso de quienes trabajaron allí, porque en el MACCSI nada ocurría al azar. 

Prof. Carlos Delgado Flores: Sí, y no era tan complicado el cuido porque había una causa común. Había un sentimiento colectivo. Había una cultura de organización muy fuerte construida sobre la base del respeto y de la autoexigencia. El museo tenía todos los reconocimientos habidos y por haber, y una cultura intuitiva. Una cultura llena de intuiciones, pero profesionalizada. El trabajo cotidiano es otra cosa que recuerdo porque el museo es, además, un emblema de la arquitectura brutalista de Caracas. Eso de bajar a un sótano, luego subir a la sala y recorrer el espacio como dentro de un panal, en algún momento uní las proyecciones ortogonales del museo para hacer un modelo tridimensional y la forma que da es un panal. Es una forma que se da casi orgánicamente. Esa experiencia yo la recuerdo, pero también tengo un recuerdo traumático que es el del 16 de diciembre del 99 cuando nos tocó subir las obras de la colección y sacarlas a resguardo porque Parque Central se estaba anegando. En paralelo al deslave, la quebrada Anauco y la Catuche se salieron de cauce y toda la avenida Bolívar estaba cubierta de agua. Hubo que evacuar el museo. Y eso lo hicimos todos los que fuimos ese día. Después nos dispusimos a organizar una brigada de apoyo a los damnificados, llevamos todos los botellones de agua que teníamos.

 

Por otra parte, para el profesor Víctor Guédez el MACCSI, además de dejar un recuerdo en quienes lo visitaban, también transformaba a las personas, construía en ellos un ojo crítico

Prof. Víctor Guédez: Cada exposición en el Museo de Arte Contemporáneo era una sorpresa. Y cada una tenía una pauta de significación distinta a otra, pero no superior ni inferior a otra, sino que dejaba una satisfacción de un esfuerzo profesional, en un sentido estético, de una entrega institucional que ciertamente servía de preferencia… Todas las salas ocupadas, bien ocupadas, bien cuidadas, bien visitadas, aclimatadas. Uno salía del país y se convertía en un crítico, porque todo lo comparaba con lo que se hacía en el museo. Es que había un profesionalismo mucho más allá de lo normal que le permitía a uno sentir insatisfacción con cualquier otro museo importante en el mundo.

 

Finalmente, quisiéramos que comparta unas palabras sobre la importancia del museo y de iniciativas como esa, ya que este libro es una prueba más de que en el país es posible llevar a cabo proyectos increíbles, a través de la dedicación y el compromiso. 

Prof. Víctor Guédez: Hay que rescatar el pasado de este país, porque es una semilla que todavía puede germinar y seguramente va a revivir, y son conquistas y logros que se hicieron de una manera superlativa. En la medida en que uno recuerda, no solamente los vive, sino que también los puede proyectar, y los puede compartir con las generaciones jóvenes que jamás en la vida se imaginaron que Venezuela fue un país de referencia, no solo en el mundo del arte, sino en todas las cosas. Y Sofía era una pauta de referencia gerencial en el mundo cultural que todavía tiene muchísimas cosas que establecer como referencia para que nosotros las repliquemos y alcancemos logros significativos como los que ella alcanzó. 

Prof. Carlos Delgado Flores: El museo fue un gran momento. No lo es ya. El museo Armando Reverón es otra cosa. Se da testimonio del Museo de Arte Contemporáneo Sofía Ímber no solo por homenajear a su creadora, sino precisamente por mostrar que en el marco de la modernización nosotros podíamos hacer cosas de talla mundial. Lo podemos hacer. Lo podemos hacer dentro y fuera del territorio, porque ahora Venezuela es donde están los venezolanos. Los ashkenazi tienen una palabra para designar a las personas con genio: Mensch. Mensch era Sofía, pero eso era lo que le exigía a los demás, que fueran gente. Y bueno, a veces toca volver a lo básico, pero es que lo básico puede ser sublime.

 

 

Tras conversar con los profesores Carlos Delgado Flores y Víctor Guédez, pude confirmar algo que venía pensando desde que leí El MACCSI Un museo diferente y tuve la oportunidad de sumergirme en la historia del museo y de Sofía Ímber: la obra más valiosa del museo es su gente. Ellos convirtieron al museo en el gigante inolvidable que es, todo con compromiso, pasión y propósito. 

El MACCSI no solo educó a todos quienes lo visitaron, también les demostró a ellos y a cualquier persona que lea sobre su historia que nada es imposible.

 

abediciones se adentra en el Amazonas para la presentación de “Cocina Extraordinaria 2”

abediciones se adentra en el Amazonas para la presentación de “Cocina Extraordinaria 2”

Por Sofía N. Avendaño
Fotos de Manuel Sardá

El pasado 14 de marzo a las 11:00 a.m., la Universidad Católica Andrés Bello, junto a su editorial: abediciones, presentó la más reciente publicación de la chef Helena Ibarra, Cocina Extraordinaria 2.

La actividad se llevó a cabo en los espacios de la Academia de Gastronomía UCAB-Plaza´s y contó con la participación de la autora del libro y del grupo Saborígenes, liderado por la chef Lucy Quero y Harold Quevedo, quienes dieron una charla sobre el origen de su emprendimiento y de los alimentos que pueden encontrarse en la región amazónica cuyo valor nutricional y delicioso sabor, los convierten en una gran alternativa para complementar la dieta de los venezolanos.

Tanto el equipo de Helena Ibarra como el de Saborígenes sorprendieron a los invitados con una degustación de dos alimentos cuyo principal ingrediente es el mapuey morado. Estos fueron las hamburguesas Karaí y empanadas rellenas con caruru y riccotta. La comida fue acompañada con un exquisito cóctel de copoazú y, como postre, suspiros de limón mandarina.

La demostración culinaria fungió como una muestra de los sabores que aguardan dentro del recetario.

Al inició del evento, se destacó el hecho de que este es el primer texto culinario editado por abediciones y, probablemente, por una editorial universitaria y esto responde, naturalmente, a que el contenido del libro presenta una apertura cultural e incluso económica para el país.

Bajó la premisa de dar a conocer los sabores, colores y texturas autóctonos del Amazonas, Helena Ibarra desarrolló, junto a un grupo de expertos, un libro de cocina repleto de recetas variopintas debidamente identificadas con fotografías de alta calidad que presentan a los lectores una invitación para abrir la mente y el paladar. Además, como bien sostuvo la autora, la verdadera intención del libro, más allá de presentar un recetario, es poner sobre la mesa un conjunto de alimentos que, si bien se dan con naturalidad en el territorio nacional, todavía están muy lejos de formar parte de la identidad de los venezolanos. Para Helena Ibarra, la consolidación de una identidad gastronómica es sumamente importante porque más allá de sumar un valor cultural, también representa una oportunidad para atender las necesidades nutricionales de la población.

Helena Ibarra es una reconocida chef venezolana que, entre otras cosas, se ha desempeñado como profesora de gastronomía, editora y escritora. Es autora y colaboradora de varios libros de cocina, entre los cuales destaca La Cocina Extra-Ordinaria (2009). También ha ganado múltiples premios y reconocimientos nacionales e internacionales, siendo uno de los más importantes el Premio Gourmand 2012 “Best woman cockbook chef in the world” en París, Francia.

 

abediciones presenta: El MACCSI Un museo diferente

abediciones presenta: El MACCSI Un museo diferente

Texto de Marialejandra Díaz V. 

Este martes 07 de marzo de 2023, abediciones presentó la obra El MACCSI. Un museo diferente de María Luz Cárdenas y Carlos Delgado Flores, en la sala Sofía Ímber del Centro Cultural Padre Guillermo Plaza s.j., de la Universidad Católica Andrés Bello. 

 

El evento se realizó en compañía de varios invitados que conocen o formaron parte de la historia del MACCSI y Sofía Ímber, entre ellos Imelda Cisneros, quien trabajó en el consejo directivo del museo durante varios años, Carlos Delgado Flores, que trabajó bajo la dirección de Sofía Ímber, y Víctor Guédez, prologuista del libro. 

 

En su discurso, Cisneros relató que fue en mayo de 1992 cuando recibió la llamada de Sofía ímber para invitarla a formar parte del consejo directivo del museo. “Fui al museo y recorrí con su creadora sus instalaciones, las salas de exposiciones, las bóvedas, los talleres de educación, las oficinas, (…). En horas me enamoré del museo, de sus planes, del diseño arquitectónico nacido de la nada y de la propia Sofía».

 

El año pasado, cuando escuchó el rumor de que el museo cerraba sus puertas, llamó a Adriana Meneses Ímber, hija de Sofía Ímber. “Ahora más que nunca hay que contar la historia del MACCSI”, fue su respuesta. 

 

Cisneros agradeció la colaboración de la UCAB, su vicerrector administrativo, Gustavo García, y el director de publicaciones, Marcelino Bisbal, en el proceso de hacer realidad esta publicación. Adicionalmente, comentó que había visitado el museo días atrás y, aunque ya no es aquella institución que conocía, es “un gigante que sigue de pie, esperando que lo quieran”. 

De izquierda a derecha: Imelda Cisneros, Víctor Guédez y Carlos Delgado Flores

Víctor Guédez también dedicó unas palabras al museo y a Sofía Ímber, recordando la importancia de su liderazgo, sentido de la oportunidad, rebeldía, sinceridad y persuasión para hacer del MACCSI una referencia internacional durante su época. 

 

«Hablar de Sofía es hablar del Museo de Arte Contemporáneo y hablar del museo es hablar de Sofía» expresó el profesor Guédez, explicando que entre ambos existe una relación consustancial que los hace prácticamente inseparables. 

 

De igual forma, se refirió a los autores del libro para hacer reconocimiento de su compromiso, no solo para la producción de la obra, sino también durante sus años de trabajo junto a Sofía Ímber. 

 

Posteriormente, en vídeo, Adriana Meneses Ímber compartió unas palabras de agradecimiento a todos quienes hicieron posible la publicación y añadió que esta es una muestra de la constancia y el trabajo de quienes estuvieron detrás del MACCSI. 

Profesor Marcelino Bisbal, Víctor Guédez, Carlos Delgado Flores e Imelda Cisneros

Para cerrar la presentación, Carlos Delgado Flores, Víctor Guédez, Marcelino Bisbal e Ismelda Cisneros llevaron a cabo el bautizo del libro. El MACCSI. Un museo diferente es el recuerdo de un gran esfuerzo y la prueba de todo lo que es posible construir, desde la nada, en el país. 

 

Una lectura meditada con lápiz en mano: abediciones presenta “El poder y la justicia para jóvenes políticos” de Rafael Tomás Caldera

Una lectura meditada con lápiz en mano: abediciones presenta “El poder y la justicia para jóvenes políticos” de Rafael Tomás Caldera

Por Marialejandra Díaz

 

El poder y la justicia para jóvenes políticos, escrita por Rafael Tomás Caldera y publicada por abediciones, será presentada este sábado 04 de marzo de 2023 a las 3:00 p.m. en la Librería Kalathos, ubicada en el Centro de Arte Los Galpones. 

 

La obra se trata de una compilación de textos en torno a la política y su principal propósito es brindar un espacio para la reflexión en aquellos jóvenes con mayor interés hacia dicha actividad. El primero de sus ocho capítulos comparte su nombre con el libro, seguidamente ofrece otras disertaciones orientadas hacia diferentes aspectos del ejercicio político.

 

La comprensión y formación para la política, el desarrollo y dignidad de la persona humana y otras observaciones acerca del bien común son los temas que se pueden identificar en la publicación. Finalmente, el autor concluye con una reflexión acerca de la libertad y el rol de la sociedad en el camino para alcanzarla. 

 

“El progreso de las luces depende de la actitud de la persona:la rectitud del espíritu es la que ensancha el progreso de las luces.” – Rafael Tomás Caldera 

 

Sobre el autor

 

Rafael Tomás Caldera es abogado y doctor en Filosofía, profesor en la Universidad Simón Bolívar y en la Universidad Monteavila. Es individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua y miembro de la Academia Pontificia Santo Tomás de Aquino. 

 

La presentación de El poder y la justicia para jóvenes políticos contará con la presencia de José Francisco Juárez, Gehard Cartay y José Miguel Rodríguez, quienes compartirán de este momento junto a todas las personas que deseen asistir al evento.

“Orígenes y originarios”. Exposición fotográfica de Barbara Brändli en la UCAB

“Orígenes y originarios”. Exposición fotográfica de Barbara Brändli en la UCAB

Nuevas relaciones, homenaje y relectura se conjugan en “Orígenes y Originarios”, muestra que reúne parte de la obra de Barbara Brändli, Premio Nacional de Fotografía (1994), una fotógrafa sumamente importante para la historia de la fotografía nacional y para el conocimiento y apreciación de la cultura y presencia indígena en el país. Nacida en Suiza (Schaffausen, 1932), se radicó en Venezuela desde 1959 dedicando su vida a la cultura del país, a través de su fotografía tanto de indígenas de la región del Orinoco como de los campesinos de Los Andes, sus costumbres y su artesanía. Publicó importantes libros de fotografía y su obra, actualmente, se encuentra representada en reconocidos museos internacionales.

 

La exhibición se plantea un acercamiento a la obra de Brändli estableciendo conexiones que no solo se detienen en la fotografía y lo físico del indígena, sino también en su espiritualidad, mitología, cosmovisión, lo que de alguna manera conlleva a la consideración del Universo y sus vínculos con las tradiciones, creencias y la cultura indígena. De esta manera, gracias a las investigaciones e imágenes científicas recientes del espacio, el espectador podrá imaginar una alianza espiritual entre la cultura indígena ancestral y los tiempos científicos contemporáneos. Una audaz alianza que parte de la relación especial que tienen los indígenas con los cuerpos celestiales, siendo el trabajo “Hijos de la luna” (1974) de Brändli una muestra significativa de lo antes expuesto.

Imágenes captadas por el Telescopio espacial James Webb

“Orígenes y Originarios” reúne videos, hojas de contacto y fotografías de Barbara Brändli en diálogo con las imágenes del Telescopio espacial James Webb. Una experiencia visual y sensitiva que combina música e imágenes -fijas y en movimiento-, algunas de reciente aparición, aunque cuentan la historia del universo desconocido hasta el momento. También se incluyen extractos de una entrevista inédita realizada a la fotógrafa por la profesora Ítala Scotto, semanas antes del fallecimiento de Brändli ocurrido en Caracas, en 2011.

 

Esta exposición es posible gracias a las alianzas y el trabajo conjunto de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), la Colección C&FE, la embajada de Suiza en Venezuela, la Fundación John Boulton y el Archivo Fotografía Urbana (El Archivo). Cuenta con la curaduría de las investigadoras María Teresa Boulton y Johanna Pérez Daza, y música de la agrupación LaSirenLaZiren integrada por la productora de música electrónica Andrea Ludovic y la mezzosoprano Janis Denis. “Siren 5” es una pieza inspirada en el arquetipo de la sirena, que a través de su voz informe le recuerda al ser humano la magia de la glosolalia, esto es: el juego de formar palabras, el germen u origen olvidado del lenguaje. “Stella Maris” como expresa el coro, llama al arquetipo y la luminosidad del momento creativo: la destrucción y la formación del signo. La guitarra y el beat sostienen el pulso ritual de la invocación, así como el grito enérgico el círculo que se forma alrededor del fuego iniciático.

 

Se espera realizar charlas, visitas comentadas y actividades de reflexión en torno a esta muestra que estará abierta al público en general y a la comunidad universitaria de lunes a viernes, de 8:00 am a 6:00 pm en las dos sedes de la UCAB: en Caracas del viernes 3 de marzo al viernes 5 de mayo, en Guayana (versión digital) del viernes 26 de mayo al viernes 28 de julio. Entrada libre.

 

Cocina Extra-Ordinaria 2: el sabor del Amazonas se instala en la UCAB

Cocina Extra-Ordinaria 2: el sabor del Amazonas se instala en la UCAB

Texto de Sofía N. Avendaño

La Universidad Católica Andrés Bello se teñirá del color del onoto en el mes de marzo con el lanzamiento del nuevo libro de la chef Helena Ibarra, Cocina Extra-Ordinaria 2, el cual fue editado bajo el sello editorial ucabista, abediciones.

La cocina es un arte, una disciplina y, de acuerdo a Helena Ibarra, una pasión. Son múltiples las emociones y sensaciones que generan los alimentos al entrar en contacto con el paladar y es por eso que, justamente, la labor de un chef no puede tomarse a la ligera. Debe estudiarse, prepararse y presentarse.

A lo largo de su trayectoria como chef, Helena Ibarra ha sorprendido a miles de personas con sus increíbles recetas y ahora, con su Cocina Extra-Ordinaria 2, no es diferente.

Inspirada en los sabores autóctonos de la zona amazónica, Helena Ibarra presenta un libro con diversas y variopintas recetas que van desde la carne más tersa hasta el postre más sublime. Cada uno de los platos tiene como base ingredientes que solo pueden encontrarse en el Amazonas, pero que son tan abundantes y prácticos que, perfectamente, podrían distribuirse a lo largo de todo el territorio nacional.

Si bien la yuca y el onoto son algunos de los ingredientes principales, Helena presenta otros menos conocidos como el copoazú, así como una vasta variedad de ajíes cuyo picor varía entre cada especie y entre cada receta.

La diversidad de los ingredientes, si bien puede parecer exótica y lejana para los lectores, es, realmente, una de las principales razones de este proyecto. Helena Ibarra señala que los venezolanos desconocen la mayoría de los productos vernáculos de la nación y sus altas propiedades nutricionales y medicinales. Esta realidad ha derivado en un carente lenguaje culinario que bien desarrollado no tendría nada que envidiar a los platos típicos de México, China, Italia e India; y la intención de la autora no es otra más que arrojar a los lectores una propuesta gastronómica que además de consolidar una identidad, también puede ayudar a mejorar temas como la escases, la desnutrición y la actividad económica propia del sector agrícola.

Es natural pensar que la autora del libro pasó una larga temporada rodeada de estos ingredientes que derivaron en una inspiración. No obstante, parte de este trabajo, combinado con su curiosidad y estudio, se realizó con el apoyo de la chef Lucy Quero, cuyo emprendimiento, Saborígenes, dio con los medios para poner en las manos de la autora los ingredientes necesarios para sus recetas. Del mismo modo, se encarga de distribuir en la región capital dichos productos.

Además de recetario, el libro presenta una propuesta fotográfica de Liliana Martínez que no deja a la imaginación más que la idea del sabor de los suculentos platos y es que para la chef, comer es un arte que involucra a todos los sentidos y el de la vista se vuelve tan importante como el gusto durante la experiencia gastronómica. Junto a las fotos de los platos también destaca el trabajo visual de los fotógrafos Héctor Padula y Julio Osorio que, junto a un equipo de profesionales de la gastronomía, ayudaron a Helena Ibarra a crear un libro que funge como invitación para explorar los sabores autóctonos de Venezuela.

Helena Ibarra es una reconocida chef venezolana que, entre otras cosas, se ha desempeñado como profesora de gastronomía, editora y escritora. Es autora y colaborada de varios libros de cocina, entre los cuales destaca La Cocina Extra-Ordinaria (2009). También ha ganado múltiples premios y reconocimientos nacionales e internacionales, siendo uno de los más importantes el Premio Gourmand 2012 “Best woman cockbook chef in the world” en París, Francia.

Como todo buen plato, Cocina Extra-Ordinaria 2 se está cocinando a fuego lento y en los próximos días será servido en las librerías del país.